domingo, 18 de abril de 2010

De "cuando la guerra..."

En mi casa siempre se habló de política. Desde que yo recuerdo, y tengo muy buena memoria, en casa, mi abuela, que vivía con nosotros, me contaba historias de "cuando la guerra".

Hace treinta años, en plena transición, donde aún el miedo a la vuelta de los "fachas" era patente en la sociedad y el ser "rojo", motivo de orgullo para muchos, todavía era peligroso divulgarlo a los cuatro vientos, mi abuela Carmen me contaba las penurias y dificultades que había sufrido mi familia después de la Guerra.

Recuerdo haber ido a votar en familia la Constitución, a hombros de mi padre, en la Guardería que había detrás de la Plaza Houston; ir con mi abuela a los mítines de la campaña del 82, cuando venía Alfonso Guerra al Polideportivo Andrés Estrada, mi abuela y sus cuñadas Luisa y Carmelita, que, por cierto, cumplió el 14 de abril 94 años, “luchaban” a codazos por la primera fila y gritarle guapo (por aquel entonces ya usaban gafas) a Alfonso.

Me contaban, cuando yo aún no levantaba un palmo del suelo, que mi bisabuelo, masón y maquinista naval, fue encarcelado por las hordas franquistas. Una persona buena, generosa con su familia y con la gente que vivía a su alrededor, al que decidieron encarcelar por haber estado en Rusia con el barco y por ser masón, que según dicen, como el dictador quiso serlo y no lo dejaron, los persiguió hasta el infinito y más allá... Nosotros tuvimos suerte, lo soltaron a los dos años, hubo muchos que no lo contaron.

Aunque nunca he olvidado las historias de mi abuela, siempre la tengo presente, los acontecimientos de las últimas semanas han despertado, si cabe, un poco más en mi la curiosidad sobre el tema. Dudas sobre la necesidad de la Ley de Memoria Histórica, ni las he tenido, ni las tengo, ni las tendré, creo que la sociedad española tiene una deuda difícil de saldar con los “perdedores” de esa Guerra fraticida donde los “ganadores” han visto restituido su “honor” y “dignidad” desde el minuto cero y, sin embargo, 34 años después del fin de la etapa más negra de nuestro país y 70 años después del fin de la Guerra, aún quedan familias en España que no saben qué pasó con sus familiares, bueno, qué pasó sí, saben que los mataron, pero no saben dónde están sus restos.

He buscado libros, estoy leyendo Trece Rosas, he buscado documentales para intentar encontrar algo que me ayude a comprender la actitud y posición de algunos, que se hacen llamar demócratas, hacia el Juez Garzón, y cuanto más leo y analizo más me reafirmo en mi posición en defensa de la aplicación de esta ley.

Durante la Guerra se cometieron atrocidades, por ambas partes, era una guerra y como tal, una barbaridad; pero al finalizar ésta, el bando ganador, en vez de mostrarse compasivo e indulgente (con los píos y religiosos que decían ser todos) con los vencidos, se mostraron crueles, salvajes y castigadores.

No puedo asegurar, porque como no fue así, nunca lo sabremos, que si hubieran ganado los otros, los que de legal forma habían sido elegidos, la situación hubiera sido diferente, pero creo que sí, porque sus actitudes parecen justificadas más que por su rencor, por el miedo de saber que, en realidad su gobierno no era legítimo, que derrocaron un gobierno votado en las urnas por los españoles y españolas.

Ahora no hay armas de por medio, al menos no de fuego, pero las que están usando ponen en solfa la imagen de nuestro país a nivel internacional, juzgar a un juez en base a la denuncia de un grupo fascista nos está haciendo ser el “hazmerreir” de Europa. ¡¡Los propios miembros de la Justicia Española están poniendo en entredicho la misma!!.

Cierto es que, aunque todos los demócratas de verdad apoyamos a Garzón, chico favor le estamos haciendo al cabrear a los jueces que lo juzgan, presuntamente (palabra muy utilizada últimamente) imparciales, pero humanos al fin y al cabo. Todos le apoyamos, estoy segura que él lo sabe, pero la prudencia en las declaraciones parece que en las últimas semanas ha brillado por su ausencia.

He tenido la suerte de nacer y vivir en democracia, y el privilegio de tener una familia abierta y liberal en la que exponer las ideas libremente y desde el respeto era, y es, requisito imprescindible. Seguiré exponiéndolas…

1 comentario:

  1. La imagen que podemos dar con este tipo de actuaciones en Europa es un poco de risa,... pero a mi me preocupa un "poco" más la falta de reflexión que deja patente por parte de nuestros políticos, y me refiero a todos, los del gobierno, la oposición y el resto de entidades VOTADOS para ejercer un trabajo tal de modo que consigamos salir de esta adolescencia impertinente de la que no parece que vayamos a llegar a ser un pueblo democrático de un modo maduro y consciente.
    ME GUSTARIA TANTO QUE SE ENCONTRARÁ EL CAMINO QUE LLEVE A NUESTROS POLITICOS A SER PROFESIONALES. Gracias a lo que lo son o intentan serlo.

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